Culinary
bonds
La cocina como vínculo
La mejor herencia son esos pequeños detalles que demuestran que tu padre está en ti. En la forma particular que tienes de moverte o hacer tareas cotidianas. Mathis Molinié siguió los pasos de su padre Philippe y entró a trabajar en su restaurante de Rouen, donde comenzó a aprender de él e imitar sus gestos y técnicas sin apenas darse cuenta. Con motivo del Día del Padre, hablamos con Mathis que, con más de un millón de seguidores en sus redes sociales, comparte un legado de sabores y aromas donde la gran protagonista es la complicidad con su padre.
@mathismolinie
He is
just like a mirror
La cocina es el espacio en el que se materializa su vínculo. Donde se transmiten lecciones que no se enseña con palabras, sino observando. Cada día, encuentran en el otro un espejo a la hora de cortar las verduras, anudarse el delantal o remover los guisos.
¿Qué ves de tu padre en ti?
La disciplina y la exigencia. Me costó mucho aceptarla: había que llegar a las seis de la mañana, hacer compras y dedicarle tiempo a cada producto antes de integrarlo en una receta. Yo le reprochaba pasar tanto tiempo trabajando. Ahora, creo que no puedo pasar una semana sin trabajar porque le he cogido el gusto a este oficio y para mí ya ni siquiera es un trabajo, es una pasión.
¿Cómo empezó a crearse este vínculo?
Desde muy pequeño estuve con él en la cocina. De niño, me dejaba participar en muchas recetas y me enseñaba absolutamente todo. Todas las tardes, al salir del colegio, me iba con él al restaurante y observaba cómo cocinaba. Con verle una vez sus gestos ya se quedaban en mi memoria.

Like father, like son














